UN DETALLE FEMINISTA

Que un rey, un presidente de gobierno o un dirigente político defienda los derechos de la mujer en nuestros días, aunque sólo sea por lograr popularidad o por beneficiarse de algunos votos femeninos, es algo muy cotidiano; pero que esta defensa fuese practicada en el año 1272 cuando el poder era absolutista y la autoridad estaba toda en las manos de los hombres, es digno de admiración y de elogio.

El Rey Alfonso X El Sabio tuvo a bien defender los derechos de los hombres, pero nunca se olvidó de los derechos de las mujeres.

En aquellos tiempos y en todo el Reino de Murcia las mujeres perdían al casarse los bienes que aportaban al matrimonio en favor de los maridos que, desde ese mismo día, pasaban a ser únicos dueños y solitarios administradores.

El rey don Alfonso se preocupó de que esta anómala situación tuviera su fin, y enfrentándose a quienes le aconsejaban que no lo hiciese ya que en ello nada ganaba, dotó a la ciudad de Murcia y a todos sus alrededores de unos modernos fueros en los que claramente se especificaba que los bienes matrimoniales eran tanto del marido como de la mujer, permitiendo la utilización de los fueros antiguos para los matrimonios que se habían celebrado con anterioridad.

Hubo por entonces muchas mujeres que acudieron a los jueces para hacer valer sus derechos gananciales, pero como los jueces eran hombres, fallaban siempre en favor de los maridos.

Enfadadas las mujeres, con sobradas y justificadas razones, recurrieron al Concejo de Murcia, y éste no tuvo más remedio que elevar sus quejar al rey.

El rey contestó con esta carta de la que cito lo más importante:

            «...Vinieron los del Concejo de Murcia y nos dijeron que los acuerdos que cada uno hizo con sus mujeres no se respetan cuando éstas demandan la parte que les corresponde. Y es nuestro deseo que en mi Señorío no se vuelvan a hacer demandas y que las mujeres tomen parte en los bienes de los maridos a costumbre de nuestra tierra, ya que a veces todo lo que un matrimonio tiene o gana es de las mujeres. Nos han pedido merced para que hagamos valer los pleitos de las posturas que en su día hicieron con ellas en sus tierras. Y nosotros tenemos por bien y mandamos que las posturas de los pleitos que hicieron con sus mujeres que valgan según las cartas de las posturas que hicieron cuando se casaron con ellas...

»...Mandamos que los casamientos que se hagan o hicieren de aquí en adelante en Murcia o en otro término que valgan según el fuero de la tierra y no de otra forma, y defendemos que ninguno se atreva a ir contra este privilegio, ya que cualquiera que lo hiciere avivará nuestra ira y pagará una multa de dos mil maravedís, y a los que reincidan se les doblará la multa. Y para que esto sea firme y estable mandamos sellar esta carta con nuestro sello de plomo y fechamos la carta en Murcia, lunes diez y seis días andados del mes de mayo...»

IMPRIMIR EL TEXTO                             IMPRIMIR LA PÁGINA