Recuerdo que siendo don José María Aznar presidente del
Gobierno, don José María Rodríguez Zapatero, nuestro presidente actual,
recriminaba al señor Aznar por no atreverse a unificar los cuerpos de la
Guardia Civil y de la Policía Nacional. Argumentaba el señor Zapatero que los
españoles saldrían grandemente beneficiados con esta unificación. Recuerdo
este hecho porque fue motivo de que este modesto escritor tuviera que publicar
un artículo en el que, entre otras cosas, decía que aún estando de acuerdo
con el señor Zapatero en lo de que los españoles podríamos beneficiarnos de
esta unificación, ya que los gastos dejarían de ser dobles y los frutos de las
investigaciones comunes, veía, sin embargo, esta tarea muy difícil de llevar a
cabo. Lo veía muy difícil porque la unificación que entonces defendía a capa
y espada el señor Rodríguez Zapatero, ya la habían intentado en antiguas
ocasiones otros gobernantes sin que este Cuerpo cediera a sus presiones: Durante
la II República la Guardia Civil fue separada del Ministerio de la Guerra e
integrada en el de la Gobernación. Cuando comenzó la guerra civil española,
fue convertida, por decreto de 30-08-36, en guardia nacional republicana. Más
tarde, y por Ley del 15-03-40, tuvo que hacerse cargo del cuerpo de
carabineros... Pero en ningún caso pudieron conseguir los gobernantes de turno
que este Cuerpo perdiera su categoría militar, su capacidad de sacrificio, su
fuerte disciplina, su espíritu benemérito ni su lealtad. Cuando el señor
Zapatero atosigaba al señor Aznar, era porque el primero veía los toros desde
la barrera, y el segundo se enfrentaba al toro.
Ahora
es el señor Zapatero el que torea, y el que tiene la oportunidad de llevar a
cabo aquella faena que él pedía con tanta urgencia entonces. Esperamos que
ahora que gobierna lo haga, porque no es lo mismo para el bolsillo del
contribuyente mantener dos cuerpos policiales, que uno; diversas academias;
distintos servicios informáticos; parque móviles diferentes... Seguramente,
ahora que el señor Zapatero se enfrenta al toro, estará pensando aquello de ¿quién
de todos ha de ser el que se atreva a poner este cascabel al gato?