ALABADO SEAS POR NO HABERME HECHO MUJER

A cualquiera que se ponga a analizar este problema le asalta una pregunta: ¿No es el cristianismo una religión que proclama la absoluta igualdad del varón y de la mujer? Entonces ¿por qué en la historia, en la vida y en la legislación de esta religión ha sido tan constante y tan arraigada la inferioridad de la mujer con relación al varón? ¿Por que esta religión, en su contacto con el mundo y la sociedad, ha admitido, consolidado y legitimado ideas, comportamientos e instituciones claramente antifeministas, en lugar de trabajar por erradicarlas y transformarlas?

Benjamín Forcano. TEÓLOGO MORALISTA

Así como en una sociedad patriarcal la mujer se plantea su vida adulta sobre el "mercado matrimonial" y se prepara para él, hoy, en una sociedad moderna las mujeres se preparan como los hombres para el mercado, el "mercado del trabajo", ya que de él depende su vida adulta, incluida la posibilidad de encontrar y formar pareja. Y esto es así, no sólo por la imposición económica, cada vez resulta más difícil soportar el consumo de una familia contando con un solo activo, sino porque el objetivo de la independencia económica, base ineludible para la propia autonomía y libertad, y que para la mayoría pasa por un trabajo pagado, es un objetivo para todos: mujeres y hombres.

Carmen Elejabeitia. SOCIÓLOGA

En un mundo donde la mujer es violada, maltratada, quemada, discriminada, echado al rostro ácido por contradecir al padre, al novio o al marido, hay que dar gracias por no haber nacido mujer.

Antonio Galera. EL AUTOR